LA CULTURA: Un concepto que aturde

el 12 Agosto, 2016

Siento una gran necesidad de publicar este post, porque me preocupa el futuro de mis hijas, al mismo tiempo que me preocupa que crezcan en un medio donde la cultura aturde, confunde…

En el camino que llevo recorrido me he encontrado con gente muy cerrada en sus costumbres, creencias o religiones. Con estas personas he aprendido muchas, muchísimas cosas realmente muy buenas. Como también me han sucedido otras, digamos que no tan buenas… por ejemplo, Alguna vez tuve un jefe que venía de otro país, para ser mas exacta, era el presidente y dueño de la compañía para la que me encontraba laborando. Aquel hombre sabio, tenia unas disciplinas y unas reglas bastante estrictas en la oficina para todo el personal.

Siempre me llamó la atención lo positivo y optimista que era. Entre una de las cosas que mas me gustaba era que cada primer día del mes hacían en la empresa una reunión para todo el personal, con reflexiones, dulces y canciones alusivas a la reflexión, en algunas ocasiones se hablaba de de un valor a trabajar durante todo este periodo, hasta recibir el siguiente mes. La persona encargada de la gerencia siempre participaba en la organización de estas reuniones, era una mujer muy religiosa, muy creyente como decimos muchos, mas exactamente era muy católica; y aunque el presidente y dueño no era de cultos, ni misas; si no que era mas bien por el lado mas espiritual, algo así como el taoísmo y confucionismo, respetaba las creencias de los empleados. Hasta este punto todo va super bien, verdad?

Nos exigían bastante en la forma de vestir, pues no debíamos llevar escotes, ni sandalias de ninguna clase, y así varias cositas. Nunca tuve inconveniente con esto. Pero… cierto día, me llaman a la oficina de “Recursos Humanos” para hablarmen del peinado que llevaba en ese momento, recuerdo que tenia una cola hacia arriba, la famosa pineapple. Aquella persona me dice que tome asiento, y comienza a hablarme de que al jefe no le gustaba ese peinado; porque en su país era un insulto. Para ser sincera me comporté un poco grosera al comienzo, pensé que era algo personal así que le dije que estábamos en mi país, no en el de él. Ella un poco ofuscada, llamó al resto del personal de oficina, para decirles que nadie en la empresa podía peinarse así, y les dio las mismas razones que a mi.

Aquellos días trabajé incomoda por lo sucedido; pero no por eso dejé de cumplir con mis labores, la contrario, trataba de hacerlo mejor que el dia anterior.

Así transcurren los días, ya con un poco mas de tranquilidad en el ambiente. Pero lo realmente molesto llegó cuando aquella señora me llama de nuevo a su oficina, y esta vez no era por la “pineapple,” si no, por llevar mi cabello crespo, si, así como lo están leyendo. Ella, de una manera muy sutil y diplomática, me pedía que fuera como mis demás compañeras… de pelo lacio…

Nadie sabe lo que sentí en aquel momento, mis raíces, mi estilo, mi esencia… a quien estaba hiriendo con mi forma de llevar el cabello? Acaso era un insulto mas para otra persona?… Me retiré de su oficina sin decir una sola palabra. Fuí al baño, y un par de lágrimas rodaron mientras me miraba al espejo… era en serio lo que había acabado de escuchar?

En la medida que pasaron los días traté de entender un poco aquella cultura tan extremista; pero no lograba justificar algo así, sin embargo hice caso omiso, y continué en aquella empresa haciendo las cosas cada vez mejor y sobre todo, sin cambiar mi estilo… puedo decir tranquilamente que mi ciclo allí se terminó, porque decidí buscar nuevas oportunidades.

A lo que quiero llegar con todo esto, es que debe haber un respeto por las diferentes creencias o estilos. Nunca podemos obligar a alguien que cambie su esencia por unas horas de trabajo, sólo porque pertenecemos a otra “cultura”…

Mi trabajo, mis capacidades, mi conocimiento y la pasión que pongo a cada labor que realizo, no se definen por un cabello, por un estilo de vida, ni por una preferencia sexual o cultural, y mucho menos, con un peinado…

Los tiempos de la esclavitud se han terminado!

 

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Adriana C. Bonnett